jueves, 16 de abril de 2009

AL JUZGADO DE LO CULTURAL Nº 1 DE GRANADA

Por cuestiones que omitiré comentar por aquello del sigilo profesional, y por las innumerables noticias aparecidas en los últimos días en los medios de comunicación de todos los ámbitos, me siento moralmente obligado a expresar mi humilde opinión sobre ciertos aspectos de actualidad en nuestra Granada cultural.

Granada, “Reino Milenario” como lo quieren denominar algunos, espera y sigue esperando la ayuda de las distintas administraciones para salir del furgón de cola de las infraestructuras, del paro, y del granadinismo en sí.

No voy a caer en la tentación de hablar ni de metros ligeros, ni de soterramientos o en superficie, ni del cierre del anillo, ni tan siquiera, aunque debiera, del nivel de nuestra llamada clase política.

Y no lo hago desde el convencimiento de que el debate sobre cualquiera de esos temas está destinado a dormir en el sueño de los justos.

Granada, milenaria y cultural, universitaria, cristiana y musulmana, sobrevivirá a los envites del mal empleado y concebido principio de autoridad de los que regentan nuestras administraciones.

Entretanto hemos visto mutilar la muralla nazarí proyectada e innumerablemente premiada por el sobresaliente arquitecto granadino Jiménez Torrecillas.

Veremos al caballo de Pérez Villalta sobrevolar nuestra Plaza del Carmen, en busca de otro destino para el que sus dimensiones y estética no estaban previstas.

Veremos de qué manera el enfrentamiento entre Administraciones nos deja sin el famoso museo de la ciudad.

Lo que espero, por estar a tiempo de llegar a un acuerdo, es que el Centro José Guerrero y el legado que la familia de este gran artista nos cedió, no sufran el destino de tantos proyectos de enorme importancia que han caído ante la soberbia o la desidia de algunos de los que están al mando de las instituciones.

Y es que hace diez años, la Diputación Provincial de Granada y la familia Guerrero firmaron un convenio por el que se constituía la Fundación José Guerrero.

Dicha Fundación ha sido gestionada por insignes profesionales del ámbito de la cultura contemporánea española, hasta que ha cumplido el plazo que ambas partes se dieron para ver si el proyecto era viable.

El Pleno de la Diputación Provincial, gobernada por Antonio India, se comprometió por unanimidad con el arte granadino en estado puro, haciéndonos disfrutar a decenas de miles de granadinos y visitantes del legado que, desinteresadamente, cedió la familia Guerrero.

Por el contrario, el actual presidente de la Diputación, inconsciente de lo efímero del cargo que ostenta y sin contar con el respaldo de ningún órgano colegiado de la institución que preside, ha anunciado la creación de una Fundación Granadina del Arte Contemporáneo, que asumiría como una de sus funciones la gestión del Centro José Guerrero.

Estos hechos, son contrarios a lo pactado con la familia y aprobado por todas las fuerzas políticas hace diez años y, seguramente, provocarán que los hijos del gran artista Guerrero ejerzan su derecho a no prorrogar lo pactado y llevarse lo que es suyo, el gran legado de D. José Guerrero, del que dejaremos de disfrutar Granada y sus gentes.

Le pediría a los responsables políticos que ejerzan como tales, y no impongan sus intereses a los de los ciudadanos, que ejerzan su principio de autoridad bajo la conciencia de que el arte y la cultura permanecerán durante siglos en contraposición al fugaz paso por las instituciones que tenemos las personas.

Soy consciente de que esta petición no la hago en solitario. Sé que detrás de estas líneas hay centenares de personas que han creado, hemos creado una plataforma para la preservación del Centro Guerrero tal y como fue concebido.

Detrás de estas líneas están, entre otros, el Consorcio de Galerías de España, el Instituto de Arte Contemporáneo Español, la Asociación de artistas visuales de España… y un sinfín de profesionales de la cultura.

Precisamente por ese respaldo que sé que tienen mis palabras, pretendo un poco de cordura en el tratamiento de este asunto, me permito pedir un poco de ética, moralidad y legalidad.

Estoy convencido de que se impondrá la razón y nadie impedirá que nuestra Granada cultural siga gozando del legado desinteresado de una familia, de una colección de un enorme valor artístico.

Con la misma frivolidad que los que nos representan tratan a nuestra cultura, a nuestros bienes y a nosotros mismos, me permito la licencia de solicitar la creación de un Juzgado de lo Cultural, que vele por los desmanes que se han producido y que quedan por venir.

Por ser de justicia que respetuosamente pido y espero.

3 comentarios:

José Luis López Recio dijo...

Me adhiero por completo a tu peticion.
Saludos desde Atenas

Onoff dijo...

Gracias Pepe. Buena estancia por allí.

Joaquín dijo...

Completamente a favor.
Y para demostrar apoyo:

Entra, infórmate y firma:

www.porelcentroguerrero.com